Llega un momento en la vida de todo hombre en el que su partenaire le pedirá que la acompañe para ir de compras.
No se deje engañar, no es una petición inocente. Se trata de una prueba dura y exigente que marcará en lo sucesivo muchas claves en su relación.
1.- Introducción:
Lo primero, si puede evitarlo no vaya. Sentará un precedente y después será más difícil poner excusas. Pero este manual no existiría si las cosas fueran tan fáciles.
Lo segundo, ha de saber que una mujer no necesita de la opinión masculina para escoger su vestuario. Si ese es el motivo que esgrime para pedirle que le acompañe, desconfíe.
Tercero: Si se porta muy bien ganará valiosos puntos en su relación, si lo hace muy mal puede que no quiera que la vuelva a acompañar. Esto es como el tute cabrón: no se quede en medio. Busque los extremos y saldrá ganando.
Cuarto: éste es un manual de máximos, haga lo contrario de lo que se expone en todos y cada uno de los puntos y puede que obtenga el tan deseado:
- No pienso volver a ir de compras contigo.
Pero ese objetivo es tan difícil que nadie puede garantizarlo sin que la relación se vaya al garete.
2.- Antes de salir de casa:
No haga planes basados en el discurso de su pareja. Ella dice que sólo necesita un pantalón y un par de bragas, usted piensa que eso no le llevará más de una hora. Mal.
No se haga ilusiones: sin expectativas es más fácil hacer frente al desencanto. El pantalón necesita botas y blusas a juego, las bragas sujetadores y así hasta el infinito.
3.- En la tienda:
Vamos a saltarnos las 2 ó 3 primeras en las que aún no ha comprado nada. Recuérdelas por que volverá a ellas en cuanto descubra que lo que más le gustaba estaba allí. Pero eso será después de horas de búsqueda. Paciencia.
Usted ya está en trance, por supuesto, hipnotizado por el hilo musical y el trajín de mujeres manoseando ropa. No es el único. Fíjese y reconocerá la mirada perdida de otros hombres en la misma situación.
Le parece haber visto a esa dependienta en otra tienda: el mismo peinado, la misma ropa, las mismas horas de solarium… No, la otra tenía menos culo.
Preste atención, es el momento de ir despertando:
- No te implicas Manolo. No me ayudas nada. Anda búscame una 38 pero en verde soraya.
- ¿La de Operación Triunfo?
- Deja, ya la busco yo. — Mirada asesina.-
Mal. Es el momento de demostrar que sí te implicas. ¿Y que se nos ocurre? Buscar desaforadamente. Dos veces mal. Nada de lo que le enseñemos va a gustarle.
Recuerde: no está aquí para elegir su ropa, está aquí para ver como ella la elige. Pero haga como si no lo supiera. Escoja prendas al azar y muéstraselas sin demasiado entusiasmo, ella hará el resto.
3-. En el probador:
Ha llegado la hora, sangre fría muchacho. Entrene su mejor cara de poker.
Ella ha cogido varias prendas y se dirige al probador. Le ha pedido que le acompañe para decidir.
Sólo le gustan una o dos prendas de las que lleva en la mano. Ella lo sabe, usted lo sabe, pero no habrá pistas.
Se prueba uno por uno los artículos, hace combinaciones. A usted le parece todo muy bien o todo muy mal o simplemente le da igual. Cállese y espere.
Esté atento a su lenguaje corporal, sus gestos, utilice su sentido arácnido, sus experiencias previas, rece lo que sepa. Le preguntará. Si escoge la prenda que a ella no le gusta le pedirá argumentos y usted no los tiene. Si los tiene no serán válidos, ergo, no los tiene. Juéguesela.
4.- En la caja:
Es la prueba final, el momento de morder almohada. Le duelen los pies, está cansado y con la guardia baja. Espabile.
Sepa que la cola ante la caja registradora nos dará tiempo para hacer el cálculo mental de la dolorosa y nos asaltarán las últimas dudas estúpidas, no las exteriorice:
- ¿De verdad necesitas esos zapatos? ¿No tienes una chaqueta azul idéntica a esa?
Por supuesto que no y por supuesto que sí. No sea patético.
Estírese ahora y marcará un gol antológico, aunque se deje la cara en el poste. Recuerde que sin dolor no hay gloria.
Las prebendas que obtendrá si es capaz de superar con éxito todas las pruebas son cosa de cada pareja pero sepa que no son acumulables y caducan con la siguiente salida de compras. Se siente.
Perpetrado por el baron rojo
N. del A.: Este manual y sus personajes son de ficción, cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia.
1 comentarios:
Los hay que sólo van de compras cuando es para ellos...así no hay problema
Publicar un comentario