La revuelta de las lechugas

Calle Doctor Fourquet, 24, en Madrid. Una puerta candada en el Barrio de Lavapiés cierra el paso a un viejo solar abandonado para que ciudadanos no vuelvan a entrar a plantar lechugas y árboles. Hace unos meses, un grupo de voluntarios, con apoyo de vecinos, pusieron en marcha un proyecto experimental denominado "Esta es una plaza" para rehabilitar este espacio público. Limpiaron el solar, montaron campos deportivos, un teatro y se pusieron a cultivar un huerto. Sin embargo, al poco tiempo todo fue arrasado por una excavadora y la que fue plaza por unos días volvió a ser clausurada por el Ayuntamiento. Nada que ver con lo que ocurre hoy en la rue Georges et Maï Politzer, 24-26, en Paris, donde este verano se abrió un nuevo jardín compartido, uno de los cerca de 50 creados por ciudadanos dentro de un programa municipal denominado Main Verte (Mano Verde). Una muestra en Madrid,"Semillando", repasa este fin de semana diferentes iniciativas de conversión de espacios urbanos en áreas verdes para la agricultura y la jardinería, una forma de revuelta pacífica entre urbanitas cansados de ver sólo asfalto y ladrillos que se abre paso en países como Francia, Reino Unido, Holanda...

El solar de la calle Doctor Fourquet, 24 cuando se convirtió por unos días en una plaza con huerto.

"Lavapiés es una zona en la que le faltan espacios verdes y ese solar lleva 30 años cerrado", comenta Laura Riero, una de los integrantes del grupo de arquitectos, ambientólogos, biólogos o artistas que está detrás de este proyecto experimental "Esta es una plaza". "Todo surgió en un taller de la Casa Encendida, como parte de una intervención urbana los primeros días de diciembre del año pasado. Salimos a la calle y se lo contamos a los vecinos. Diseñamos un parque con huerto, zonas deportivas, un teatro, un mercado de trueque. La acogida fue buenísima. Limpiamos el solar y los vecinos nos ayudaron a plantar lechugas. Todo salió tan bien que decidimos continuar con el proyecto ".

El buen rollo se terminó cuando unos operarios municipales pusieron un nuevo candado a la puerta y clausuraron el solar convertido en parque. Ellos redactaron un proyecto, solicitaron permisos al Ayuntamiento y empezaron a moverse. Y. mientras tanto, una vecina, Doña Amparo, sacaba de vez en cuando una manguera por su ventana para regar desde arriba el huerto. "Nosotros no hemos ido a 'okupar', siempre hemos querido hacerlo todo de forma legal y con el respaldo de los vecinos", asegura esta licenciada en Ciencias Ambientales y en Bellas Artes, que cuenta cómo en mayo ocurrió lo de la excavadora. "Nos quedamos bastante tristes porque no entendíamos a que venía tanta agresividad, lo destrozaron todo". Para responder, llevaron a cabo una nueva intervención: la revuelta de las lechugas. Pusieron por la calle esquelas en recuerdo de las lechugas y la plaza muertas, y colgaron en los árboles cintas negras de luto. Al final consiguieron salir en los medios de comunicación y el Ayuntamiento se sentó a hablar con ellos. "Nos ofrecieron dejarnos la mitad del solar, pero todavía estamos esperando".

Así es la plaza diseñada para este solar abandonado en el Barrio de Lavapiés.

(soitu.es)

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