Que un teléfono móvil explote y hiera o mate a alguien es, aunque infrecuente, algo que ocurre más a menudo de lo que pensamos, y cualquier día nos puede pasar a nosotros.

En agosto sucedió en Francia algo realmente curioso con este asunto. Dos iPhone 3G estallaron a pocos centímetros de las caras de sus respectivos dueños provocando el resquebrajamiento de ambos terminales, que incluso llegaron a arrojar pequeños fragmentos en dirección a sus ojos.
Que un teléfono móvil explote y hiera o mate a alguien es, aunque infrecuente, algo que ocurre más a menudo de lo que pensamos, y cualquier día nos puede pasar a nosotros.
El primero de ellos le estalló a un joven de 18 años, y el segundo a otro de 29. Ambos usaban un iPhone 3G de Apple, compañía que de momento no ha hecho ninguna declaración al respecto. Incidente similar a otros anteriores, le sucedió a un chico de Bélgica, que ha visto cómo su teléfono se cuarteaba y le saltaban pedazos al intentar realizar una llamada. En esta ocasión, los de Cupertino han sido rápidos y han prometido al joven belga un nuevo teléfono totalmente gratis. Se defienden comentando que han vendido millones de unidades tanto del iPhone como de iPods, y que son casos realmente aislados.
Apple se ha reunido en Francia con un delegado oficial y, "aunque los casos se pueden contar con los dedos de una mano", han alertado a los 27 estados miembros de la Unión Europea y les han solicitado su colaboración en la investigación, que se llevará a cabo junto con el fabricante norteamericano y las asociaciones de consumidores locales de cada país.
La UE a tomado cartas en el asunto con una seria amenaza: de confirmarse que hay riesgo de explosión, podría retirar el iPhone del mercado. A la comisaria de consumo Meglena Kuneva no le ha temblado el pulso a la hora de dar esta eventual decisión "por muy grande o importante que sea Apple".
Los de Cupertino se mantienen en sus trece y afirman que las explosiones acontecidas hasta la fecha se tratan de "casos aislados" y no un problema generalizado, y que "los iPhones resquebrajados que hemos analizado hasta la fecha muestran que en todos los casos el vidrio reventó debido a una fuerza externa que se aplicó a los iPhones".
Así pues, podría ocurrir también que estemos ante una leyenda urbana y que la gente avispada haya recurrido al recurso de la explosión cuando se sentaron sin querer sobre el iPhone o se les cayó escaleras abajo y se lo cargaron. Eso, o es que se quieren cubrir las espaldas ante estos problemas.
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